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Ángel González
Una mínima antología poética de uno de los mejores poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX, Ángel González:
INTRODUCCIÓN A LAS FÁBULAS PARA ANIMALES
Durante muchos siglos
la costumbre fue ésta:
aleccionar al hombre con historias
a cargo de animales de voz docta,
de solemne ademán o astutas tretas,
tercos en la maldad y en la codicia
o necios como el ser al que glosaban.
La humanidad les debe
parte de su virtud y su sapiencia
a asnos y leones, ratas, cuervos,
zorros, osos, cigarras y otros bichos
que sirvieron de ejemplo y moraleja,
de estímulo también y de escarmiento
en las ajenas testas animales,
al imaginativo y sutil griego,
al severo romano, al refinado
europeo,
al hombre occidental, sin ir más lejos.
Hoy quiero —y perdonad la petulancia—
compensar tantos bienes recibidos
del gremio irracional
describiendo algún hecho sintomático,
algún matiz de la conducta humana
que acaso pueda ser educativo
para las aves y para los peces,
para los celentéreos y mamíferos,
dirigido lo mismo a las amebas
más simples
como a cualquier especie vertebrada.
Ya nuestra sociedad está madura,
ya el hombre dejá atrás la adolescencia
y en su vejez occidental bien puede
servir de ejemplo al perro
para que el perro sea
más perro,
y el zorro más traidor,
y el león más feroz y sanguinario,
y el asno como dicen que es el asno,
y el buey más inhibido y menos toro.
A toda bestia que pretenda
perfeccionarse como tal
—ya sea
con fines belicistas o pacíficos,
con miras financieras o teológicas,
o por amor al arte simplemente—
no cesaré de darle este consejo:
que observe al homo sapiens, y que aprenda.
CIUDAD CERO
Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años —que eran
la quinta parte de toda mi vida—,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
—papeles y retratos
en medio de la calle...
Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.
Inventario de lugares propicios al amor
Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el "no tocar, peligro de ignominia"
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
¿Cómo seré...
¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.
El derrotado
Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba -último buitre-
el viento.
Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia
el tiempo bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra
posees,
porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado.
Nunca -y es tan sencillo-
podrás abrir una cancela
y decir, nada más: "buen día,
madre".
Aunque efectivamente el día sea bueno,
haya trigo en las eras
y los árboles
extiendan hacia ti sus fatigadas
ramas, ofreciéndote
frutos o sombra para que descanses.
Los sábados
Las prostitutas madrugan mucho
para estar dispuestas...
Elena despertó a las dos y cinco,
abrió despacio las contraventanas
y el sol de invierno hirió sus ojos
enrojecidos. Apoyada
la frente en el cristal,
miró a la calle: niños con bufandas,
perros. Tres curas
paseaban.
En ese mismo instante,
Dora comenzaba
a ponerse las medias.
Las ligas le dejaban
una marca en los muslos ateridos.
Al encender la radio -"Aída:
marcha nupcial"-,
recordaba palabras
-"Dora, Dorita, te amo"-
a la vez que intentaba
reconstruir el rostro de aquel hombre
que se fue ayer -es decir, hoy- de madrugada,
y leía distraída una moneda:
"Veinticinco pesetas". "...por la gracia
de Dios".
(Y por la cama)
Eran las tres y diez cuando Conchita
se estiraba
la piel de las mejillas
frente al espejo. Bostezó. Miraba
su propio rostro con indiferencia.
Localizó tres canas
en la raíz oscura de su pelo
amarillo. Abrió luego una caja
de crema rosa, cuyo contenido
extendió en torno a su nariz. Bostezaba,
y aprovechó aquel gesto
indefinible para
comprobar el estado
de una muela careada
allá en el fondo de sus fauces secas,
inofensivas, turbias, algo hepáticas.
Por otra parte,
también se preparaba
la ciudad.
El tren de las catorce treinta y nueve
alteró el ritmo de las calles. Miradas
vacilantes, ojos
confusos, planteaban
imprecisas preguntas
que las bocas no osaban
formular.
En los cafés, entraban
y salían los hombres, movidos
por algo parecido a una esperanza.
Se decía que aún era temprano. Pero
a las cuatro, Dora comenzaba
a quitarse las medias -las ligas
dejaban una marca
en sus muslos.
Lentas, solemnes, eclesiásticas,
volaban de las torres
palomas y campanas.
Mientras
se bajaba la falda,
Conchita vio su cuerpo
-y otra sombra vaga-
moverse en el espejo
de su alcoba. En las calles y plazas
palidecía la tarde de diciembre. Elena
cerró despacio las contraventanas.
Me basta así
Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.
Muerte en el olvido
Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...
Todos ustedes parecen felices...
...Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.
MENSAJE A LAS ESTATUAS
Vosotras, piedras
violentamente deformadas,
rotas
por el golpe preciso del cincel,
exhibiréis aún durante siglos
el último perfil que os dejaron:
senos inconmovibles a un suspiro,
firmes
piernas que desconocen la fatiga,
músculos
tensos
en su esfuerzo inútil,
cabelleras que el viento
no despeina,
ojos abiertos que la luz rechazan.
Pero
vuestra arrogancia
inmóvil, vuestra fría
belleza,
la desdeñosa fe del inmutable
gesto, acabarán
un día.
El tiempo es más tenaz.
La tierra espera
por vosotras también.
En ella caeréis por vuestro peso,
seréis,
si no cenizas,
ruinas,
polvo, y vuestra
soñada eternidad será la nada.
Hacia la piedra regresaréis piedra,
indiferente mineral, hundido
escombro,
después de haber vivido el duro, ilustre,
solemne, victorioso, ecuestre sueño
de una gloria erigida a la memoria
de algo también disperso en el olvido.
NADA ES LO MISMO
La lágrima fue dicha.
Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
Elegido por aclamación
Sí, fue un malentendido.
Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio.
En la entrada anterior, reproducíamos las indicaciones de la Ponencia de Selectividad para el Comentario Crítico del Contenido del Texto.
Ahora, intentaremos ser un poco más concretos -sin exhaustividad-, y proporcionar algunos consejos para que puedas responder mejor a esta cuestión.
Comenzaremos diciendo que tengas siempre presente que ésta es la pregunta que requiere una respuesta más subjetiva (no en vano se trata de "comentar críticamente", o sea, razonadamente, con argumentos); subjetiva no quiere decir al tuntún, diciendo lo que se me ocurre sobre lo que creo que es el tema o lo que son las ideas principales o secundarias, no; subjetiva quiere decir que TÚ les das una "respuesta" a las ideas del texto, como si de una conversación entre dos personas se tratase: escuchas lo que te dice tu interlocutor y respondes, con la lógica de tu argumentación.
Aunque no existen "recetas" para un Comentario Crítico, podemos decir que en él se pueden distinguir tres grandes apartados: A) Introducción; B) Cuerpo; y C) Conclusión-Valoración.
Vamos a ir por partes, intentando -las veces que sea preciso- distinguir entre textos periodísticos y textos literarios (pues ésas son las dos modalidades que pueden caer en el examen).
APARTADO A: INTRODUCCIÓN.
En cuatro o cinco líneas hablarás de aspectos generales de localización y presentación del texto. Si éste es periodístico, podrías situar el tema -que será de actualidad, próxima o remota- en su contexto (cuándo surge, por qué, qué acontecimientos recientes están relacionados con él, etc.); no escribas lo evidente (por ejemplo, el nombre del autor/a, que te dan; el periódico que lo publica; el día y el mes en que aparece publicado...). Si es literario (teniendo en cuenta que hay diferencias entre un poema y un fragmento narrativo o dramático), trata de situarlo en el contexto de la producción del autor/a, o, si puedes, en el de la obra a la que pertenece (ten en cuenta que el texto puede pertenecer a una de las obras que has leído durante el curso): escribe sobre el argumento y/o el tema -o temas- principal de esa obra en relación con el fragmento que tienes que comentar (pero no lo olvides: 4-5 líneas; es como si comentáramos una película a un amigo y le dijéramos que es de aventuras, o una comedia, o la historia de un espadachín puritano del siglo XVII, basada en un cómic de tal autor, que, además, creó a tales otros personajes...)
APARTADO B: CUERPO.
Sin duda, el más importante. Aquí tienes que centrarte en las ideas del texto (en el tema, en las ideas principales, en las ideas secundarias, en el desarrollo de esas ideas, en las conclusiones a que llega el autor/a, en lo que pretende demostrar o resaltar...). NO LO OLVIDES: CENTRARTE EN EL TEXTO. ÉL TE DICE "COSAS" Y TÚ LE RESPONDES, COMENTAS ESAS "COSAS".
--Debes darte cuenta de qué pretende el autor con el texto, es decir, cuál es su intencionalidad comunicativa; hay muchas posibilidades -incluso puedes ver más de una-: informar, transmitir una determinada sensación/emoción/vivencia, criticar, persuadir, hacer que actuemos de una determinada forma... (por ejemplo, piensa en un poema: léelo interiormente "en voz alta" y "siente-piensa" si te transmite algo -es muy importante esta sensación, pues se supone que, si lo consigue el texto, tú te has dado cuenta, y debes decirlo-; piensa ahora en un fragmento narrativo o dramático: el autor nos cuenta algo de un/unos personaje/s, para hacer que nos demos cuenta de ese algo, de cómo son, de aquello de que hablan, etc.; piensa ahora en un texto periodístico: aquí sí que el autor/a "se despacha a gusto" sobre un tema de actualidad y, encima, quizás quiera "meternos" sus ideas -eso no ocurre, en principio, en los textos literarios-).
--Qué tono usa. Piensa que muchas veces, cuando hablamos con alguien, le decimos algo así: "No te tomes a guasa lo que te digo"; qué quiere decir eso; pues que yo contemplo lo que estoy diciendo desde una postura seria, y mi interlocutor desde un tono distendido, cómico. Eso es muy importante: hay tonos serios, desenfadados, cómicos, abiertamente humorísticos, irónicos, literarios, tonos impersonales o explícitamente personales -el de quien se toma aquello de lo que habla como algo personal, y le afecta profundamente-, etc. MUY IMPORTANTE, PORQUE DELATA AL AUTOR EN RELACIÓN CON LO QUE ESTÁ DICIENDO.
AHORA, ASPECTOS MÁS CONCRETOS:
--A veces, es muy importante el título del texto (si lo tiene), porque él nos puede dar pistas sobre el contenido; además, podemos ver cómo es el enfoque (concreto, abstracto, connotativo, denotativo, informativo...); ponlo, si puedes, en relación con el texto.
--Utilización de contenidos abstractos o concretos (o el paso de unos a otros). Por ejemplo, en el poema "El derrotado", de Ángel González, vemos cómo ya el título nos habla de un personaje (no nos dice "La derrota", mucho más abstracto), y vemos cómo pasa de una tercera persona -signo de amplitud, distanciamiento, abstracción- a una segunda -un "tú"-, personalizando en alguien, incluso en el lector, en ti, en mí. Por eso es importante fijarse también en el léxico empleado (abundancia de sustantivos abstractos o concretos, individuales o colectivos...): aunque el comentario no sea formal, no olvides nunca que, si hay aspectos formales que son vitales para el contenido, debes resaltarlos.
--La aparición de ideas explícitas o implícitas y su importancia para la comprensión del texto. Por ejemplo, podrías decir, en su caso: "aunque no lo dice, queda claro que el autor pretende introducir tal idea".
--La novedad o no de las ideas, tanto para textos literarios como periodísticos. Podemos encontrarnos con un texto que, para hablar de un determinado tema, habla con "lugares comunes", y no aporta nada nuevo a lo que ya conocemos.
--¿Hay en el texto -en su caso- una argumentación válida y suficiente? Es decir, ¿hay opiniones bien sustentadas? Analiza el cuerpo argumentativo del texto -al ser breve, no podemos entrar de manera extensa en este apartado, pero, a veces, nos damos cuenta de que algunos argumentos son importantes y otros no tienen ningún peso-.
--Si estamos en textos narrativos o dramáticos, nos tenemos que fijar en el punto de vista del narrador (en el primero) y en los personajes: cómo aparecen aquí, y qué importancia tienen para lo que quiere decir el fragmento.
--Dependiendo de los textos, nos podemos encontrar con fragmentos narrativos, argumentativos, descriptivos, dialogados... Valora su importancia "argumental" dentro del fragmento que estamos comentando.
RECUERDA QUE PUEDES UTILIZAR EJEMPLOS DEL TEXTO.
Éstos son sólo algunos aspectos importantes; puede haber otros, en función de cada texto. PERO LO FUNDAMENTAL ES QUE "ANALICES" LO QUE DICE EL TEXTO Y SEPAS DAR TU OPINIÓN RAZONADA.
APARTADO C: CONCLUSIÓN-VALORACIÓN-OPINIÓN.
Este último apartado es bastante importante; variará -en algunos aspectos- en función de que el texto sea literario o periodístico. De todas maneras en esta valoración pueden entrar aspectos como los siguientes:
--¿es un contenido próximo al lector o ajeno a él?;
--¿es repetitivo en cuanto a las ideas?; ¿es importante esa repetición?;
--¿resulta claro o confuso?
TEXTOS LITERARIOS: si es posible, relaciona su contenido con temas de actualidad que conozcas o, sobre todo, con otros textos de la literatura española o universal (incluso con otras formas artísticas: cine, pintura, escultura, cómic...). Haz una valoración de lo que te ha parecido el contenido (por supuesto, en estos casos, no puedes "tomar partido", es decir, decir si te parece "bien" o "mal" el enfoque del texto, porque, no lo olvides, es LITERATURA. Si no ves otra posibilidad, resume lo dicho en el Apartado B.
TEXTOS PERIODÍSTICOS: en este caso, al ser un tema de actualidad, sí deberías "tomar partido" en cuanto a lo que dice el autor/a, y, si es posible, aportar soluciones para la resolución del tema de que se habla.
Para terminar, incidir en algunos ASPECTOS GENERALES:
--La extensión no es fija, pero piensa que aquí no vale la brevedad de las cuestiones anteriores; tienes que escribir bastante más.
--La parte más extensa, por supuesto, es la central, el APARTADO B.
--Un comentario no consiste sólo en el último apartado, el de OPINIÓN, pues opiniones tenemos todos sobre todo -en principio-. Si no sabes por dónde cogerlo, entonces sí, agárrate a opinar sobre el tema y/o alguna(s) idea(s) principal(es).
Estas observaciones proceden de la Ponencia de Selectividad. (Próximamente, serán ampliadas en otra "entrada" de este blog).
La finalidad es evaluar la capacidad del examinando para enjuiciar lo dicho en el texto, asintiendo, disintiendo o matizando de forma razonada, pertinente y rigurosa. En otras palabras, se solicita del estudiante el enjuiciamiento y valoración del contenido del texto, así como su opinión sobre el tema.
No hay, pues, recetas ni esquemas preestablecidos ni un solo modo de realizar un comentario crítico sobre el contenido del texto, pues caben diversos enfoques y distintos métodos. No obstante, la Ponencia considera oportuno insistir en qué consiste el comentario crítico del contenido del texto y resaltar, desde la experiencia adquirida en la corrección de los exámenes, cuáles son los errores más frecuentes detectados en la realización de dicho comentario
para evitar su reiteración.
Por comentario crítico se entiende una valoración personal del texto mediante criterios objetivos y explícitos. Consiste, por tanto, en la expresión de juicios interpretativos y valorativos del texto. Tanto la interpretación del texto como la valoración han de fundamentarse en razones y argumentos convincentes.
El comentario crítico no es un resumen, ni volver a copiar el texto con otras palabras, ni una impresión subjetiva, laudatoria o detractora; es dar una respuesta a las cuestiones que plantea el texto. Por eso, consiste principalmente en destacar, afirmar, negar u objetar algo a lo expuesto y, para ello, es necesario tener una opinión sobre el tema, tener una mínima información. Para llevar a cabo esa valoración, el alumno deberá confrontar las ideas expuestas en el texto con la visión personal que tiene sobre el mismo.
Se sugiere que se adopten los pasos siguientes:
1. Adopción por parte del alumno de un determinado punto de vista (perspectiva objetiva o subjetiva) ante el tema básico o la tesis desarrollada en el texto.
2. Confrontación del punto de vista adoptado con las ideas, juicios, razonamientos..., desplegados por el autor en el proceso del discurso.
3. Conclusión sintética y personal (objetiva o subjetiva, razonada por supuesto, y ajena a opiniones arbitrarias).
En cualquier caso, deben evitarse errores tan frecuentes como:
- Expresar impresiones personales de agrado o rechazo sin justificar.
- Limitarnos a expresar la adhesión o rechazo al texto con “un estoy de acuerdo con lo que dice...”.
- Reproducir un esquema fijo, predeterminado e inadecuado al texto. Muchos de los apartados a los que se intenta responder quedan vacíos de contenido.
- Entender crítica como censura.
- Aprovechar el texto para el desarrollo del tema de teoría o historia de la literatura.
- Fórmulas memorísticas, estereotipadas, comentario previo, prescindiendo del texto.
- Intentar encontrar los errores de coherencia o cohesión que no existen en el texto.
- Volver a contar, de forma más extensa, el resumen del texto.
- Pretender hacer un ejercicio de crítica literaria (plano fónico, léxico, morfosintáctico...).
Según la Ponencia de Selectividad, éstos son los criterios específicos de corrección para las tres primeras cuestiones (Tema y Organización de Ideas, Resumen, Comentario crítico del contenido del texto):
Criterios específicos para la calificación de las preguntas:
Pregunta 1. Se otorgará un máximo de 1,5 puntos a la explicación adecuada de la organización de las ideas del texto si:
- Se identifican las partes del texto de forma justificada por su contenido.
- Se expone la organización de ideas y la relación entre las partes, y se determina, en su caso, el tipo de estructura existente.
Se reducirá la puntuación cuando:
- Se trate de explicar o interpretar el contenido del texto.
- Se enumeren simplemente las ideas por orden de aparición.
- No se observen las partes y la relación entre las mismas.
Pregunta 2. Se calificará con un máximo de 0,5 puntos la mención correcta del tema y con un máximo de un 1 punto el resumen correcto del texto.
La mención del tema, para lograr el máximo de 0,5 puntos, implica su expresión de forma concreta en pocas palabras.
El resumen debe ser breve, completo y objetivo, calificándose con un máximo de 1 punto si recoge el sentido del texto y las ideas esenciales del mismo.
Se reducirá la puntuación cuando:
- Se considere que la respuesta omita parte esencial del texto, aunque evidencie comprensión suficiente del mismo, o cuando se centre sobre algún aspecto secundario.
- Se produzca traslación literal de parte del texto o su totalidad.
- Se extienda de forma excesiva e incluya detalles secundarios o irrelevantes.
- Se limite a una simple mención del tema.
- Parta de una comprensión errónea del sentido del texto.
Pregunta 3. Se concederá un máximo de 3 puntos al comentario que se ciña a las ideas y contenidos del texto, y que aporte una valoración crítica.
La máxima puntuación se concederá cuando en el comentario se ponga de manifiesto:
- La interpretación correcta del sentido del texto y su intención.
- La exposición del punto de vista del alumno sobre las ideas esenciales del mismo. Pueden referirse al texto en general o a cualquiera de sus aspectos.
- La expresión de juicios de valor sobre el texto de forma argumentada. Para ello, se puede:
• Apoyar, destacar o precisar algunas afirmaciones.
• Matizar, contradecir …
• Ampliar la información con otros argumentos propios, causas o consecuencias.
• Relacionar con otros casos o situaciones conocidos por el alumno, u otros ejemplos de similar problemática.
• Sugerir o proponer posibles soluciones o alternativas a los temas planteados.
No se considerarán válidos:
• Análisis lingüísticos textuales: tipología del texto, procesos de comunicación existentes.
• Valoraciones exclusivas del estilo empleado (su corrección, belleza, alcance, etc.).
• Explicaciones redundantes del contenido: repetición de los argumentos empleados por el autor/a o copia literal sin aporte de visión personal.
• Valoraciones y opiniones personales no justificadas.
• Exposiciones teóricas o cualquier análisis formal del texto o de crítica literaria.
A comienzos de siglo, la novela seguía aún los esquemas del realismo y del naturalismo de la segunda mitad del siglo XIX. La novela realista se concebía como una copia de la realidad: hechos verosímiles, personajes extraídos de la realidad social, lugares reconocibles y minuciosamente descritos. El Naturalismo aporta la concepción determinista de la existencia: el comportamiento del hombre está determinado por su herencia biológica y el medio social en el que vive. Entre los novelistas que continúan la tradición realista destaca Vicente Blasco Ibáñez, cuyas novelas, como La barraca (1898) o Cañas y barro (1902), muy influidas por el Naturalismo, están ambientadas en la huerta valenciana.
Renovación. Grupo del 98
Frente a este tipo de novela, los escritores jóvenes de la época intentarán hacer algo diferente, radicalmente distinto. Hubo dos reacciones:
--La reacción del Modernismo , que pretendía hacer una novela donde predominasen los valores técnicos y formales; es decir, una novela en la que el esteticismo fuese lo prioritario. En esta línea se sitúan los Relatos de Rubén Darío y Femeninas (1895) de Valle-Inclán.
--La reacción del grupo del 98. En 1902 se publican en España cuatro obras significativas: La voluntad de Azorín, Amor y pedagogía de Unamuno, Camino de perfección de Baroja y Sonata de otoño de Valle-Inclán Estos relatos rompen definitivamente con la novela de estilo realista e inician un camino innovador, que culminará en los años y décadas siguientes. Los noventayochistas se sienten profundamente afectados por la crisis de valores de fines del XIX. Creen que la guerra de 1898 y la pérdida de los últimos restos de lo que había sido el imperio español es un momento adecuado para la regeneración moral, social y cultural del país.
Esta ruptura con la narrativa realista se manifiesta en los siguientes aspectos::
- El subjetivismo o antirrealismo. No se persigue, como en la estética realista, la reproducción exacta de la realidad, sino la expresión de la realidad interior.
- Concepción totalizadora. La novela es un género multiforme, en el que tienen cabida también la reflexión filosófica, el ensayo, el lirismo... (Azorín habla de ‘novela permeable’).
- Incorporación de innovaciones técnicas: la historia pierde importancia a favor del discurso: perspectivismo, supremacía del diálogo, alteración del tiempo lineal en la narración mediante tres procedimientos (simultaneidad, elipsis, saltos temporales), aparición del personaje colectivo y disminución de la importancia del argumento (y de la acción). Finalmente, el narrador omnisciente va dejando paso a otro tipo de narrador que se diluye y permite que los personajes hablen por sí mismos.
UNAMUNO (1864/1936)
Unamuno cultivó todos los géneros y en todos ellos se aprecian dos grandes ejes temáticos: el problema de España y el sentido de la vida. Se sirvió de la novela para la expresión y reflexión de sus ideas obsesivas sobre la religión, la vida, la muerte y la propia conciencia. Para ello interviene en el relato, dialoga con sus personajes, los convierte en símbolos, interpela al lector. Se escapa así de los postulados tradicionales del género ya que en sus novelas no hay descripción ambiental, no hay autonomía en los personajes y el desarrollo de la acción es mínimo; para estas novelas tan heterodoxas, Unamuno acuñó el término "nivolas".
En 1914 publica Unamuno una de sus mejores novelas: Niebla. Lo que más sorprende al lector de esta obra es la utilización del conocido juego vida-literatura: Augusto Pérez, el protagonista de la novela, se enfrenta con su creador en un ambiente de confusión entre lo que es verdad y lo que es ficción. Algunos críticos interpretan la obra desde el problema de la libertad del personaje frente a su creador; si consideramos a Augusto Pérez trasunto de Unamuno, esto le serviría al autor para exponer su rebelión contra Dios.
Unamuno también se sintió atraído por el tema de la lucha entre hermanos, por la historia bíblica de Caín y Abel. Este motivo fratricida sirve de base a su novela Abel Sánchez (1917), metáfora, en cierto modo, de la envidia hispana y de la imposibilidad de convivencia de los seres humanos.
En 1921 publica La tía Tula, ese complejo personaje femenino que se mueve constantemente entre el deseo y la culpa, y que implica una protesta contra el destino adjudicado socialmente a la mujer.
En 1930, San Manuel Bueno, mártir. En esta obra aparecen todos los motivos que, recurrente e insistentemente, habían ido apareciendo en sus novelas anteriores: la lucha agónica del individuo en este mundo, el creer y el aparentar creer, la soledad, los problemas de la fe, la vida como sueño... Cuenta la historia de un cura de pueblo que ha perdido la fe, pero que aparenta tenerla para que sus feligreses mantengan intactas sus creencias religiosas.
En sus novelas, Unamuno expresa, a través de sus personajes convertidos en "otros yos", sus propias preocupaciones e incertidumbres, su propio sentir paradójico.
PÍO BAROJA (1872/1956)
De ideología liberal, evolucionará con el tiempo hacia un cierto conservadurismo moral. Sin embargo, las críticas que aparecen en sus libros, dirigidas tanto a sectores identificados tradicionalmente con las derechas como con las izquierdas, le enemistaron con los dos bandos enfrentados en la guerra civil.
Su producción narrativa se organiza en grupos de tres novelas (trilogías) que siguen un tema común.:
- Madrid en sus distintos ambientes y clases sociales (trilogía de La lucha por la vida: La busca; Mala hierba; Aurora roja). La busca nos cuenta la historia de Manuel, su caída en la delincuencia y sus andanzas por las afueras de la ciudad (que representa el mundo de la golfería).
- Ciudades europeas que él conoció (trilogía de Las ciudades)
- El País vasco y las tareas del mar (trilogía Tierra vasca –La casa de Aizgorri, El mayorazgo de Labraz y Zalacaín el aventurero-).
- Las guerras carlistas y la historia española del XIX sirven de trasfondo a la serie titulada Memorias de un hombre de acción, integradas por 22 novelas centradas en la vida de Eugenio de Avinareta, antepasado de Baroja.
- Conflictos existenciales de un individuo sensible en la España de la época (El árbol de la ciencia y Camino de perfección).
Sus novelas se caracterizan por los siguientes rasgos:
- Novelas centradas en un personaje -activo y dominador o pasivo y sin voluntad- a través del cual nos introducimos en los distintos ambientes.
- Acción y diálogos abundantes, mediante los cuales se exponen distintas concepciones del mundo. Como contrapunto aparecen a veces una especie de remansos líricos.
- Marcada presencia del narrador a través de comentarios y reflexiones (lo que permite al propio Baroja expresar sus ideas filosóficas, literarias y políticas).
- Descripciones impresionistas a base de pinceladas o unos pocos detalles físicos y psicológicos para describir a los personajes.
- Cierto desaliño expresivo (exagerado por los críticos). Para Baroja todo debía subordinarse a la exactitud y a la claridad; de ahí la naturalidad de su estilo y el tono conversacional de sus novelas.
VALLE-INCLÁN
Dos estilos definen la obra de Valle: modernismo y esperpento.
Los años de inicio están marcados por la tendencia modernista y representados por las cuatro Sonatas: Sonata de otoño (1902), Sonata de Estío (1905), Sonata de Primavera (1904) y Sonata de invierno (1905); supuestas memorias del Marqués de Bradomín, una especie de donjuán, "feo, católico y sentimental". Lo más destacable de las Sonatas son sus valores formales, la prosa rica, refinada, sensual y llena de ritmo.
De esta primera época también es la trilogía de La guerra carlista: Los cruzados de la causa, El resplandor de la hoguera y Gerifaltes de antaño (1908/1909), que narran episodios de la última guerra carlista de España y presentan la España tradicional (carlistas) enfrentada a la liberal (republicanos).
Entre las obras de la última época destaca la que sin duda es una de las mejores novelas de la primera mitad del siglo XX, Tirano Banderas (1926). La historia se centra en un supuesto dictador americano y no está localizada en un tiempo ni espacio concretos (aunque la ambientación lleva a pensar inmediatamente en México, país que Valle visitó varias veces). Presenta rasgos del esperpento (ver tema del Teatro anterior al 36, Valle-Inclán), técnica mediante la cual Valle degrada personajes y acciones que antes habían sido mostrados mediante un tono elevado. Merece destacarse el asombroso dominio de la lengua con la incorporación de giros y expresiones hispanoamericanas.
Por último, las tres novelas de El Ruedo ibérico (1927-1932), también de estilo esperpéntico, en las que Valle intenta reflejar la historia y vida de nuestro país desde el reinado de Isabel II hasta el desastre del 98, ponen al descubierto la degradación social y moral de España durante esa época.
AZORÍN
En las novelas de Azorín (José Martínez Ruiz) la narración se fragmenta en instantáneas que congelan el tiempo y captan la impresión del instante. Realiza un profundo análisis de la percepción influido por la filosofía, la literatura y la pintura impresionista, pero también por la fotografía, el cine y el periodismo, que contribuyen a congelar el momento y captar la impresión del instante. Un ejemplo de novela impresionista es La voluntad (1902), con fragmentos de vida y sensaciones separadas entre sí cuyo protagonista, Antonio Azorín, es un ser pasivo y sin voluntad.
Novecentismo y vanguardia
Ortega y Gasset, el gran filósofo y ensayista novencentista, habla de las características de la novela de su tiempo, llegando a una serie de conclusiones:
a. La novela de inspiración realista está agotada por dos razones: la dificultad para encontrar nuevos temas y la mayor exigencia del público culto.
b. La nueva novela debe dejar de ser “descriptiva” para ser “presentativa”, ya que el lector nuevo prefiere el juicio, la opinión del autor.
c. La nueva novela debe ser un género lento, que describa más la atmósfera que la acción.
Así, la novela novecentista sigue la línea de renovación del género, apartándose del Realismo y el Naturalismo y continuando los intentos del Modernismo y 98. Esta novela es minoritaria. Presenta cuatro tipos fundamentales: el lirismo, el intelectualismo, el humor y la deshumanización -la novela se centra más en las técnicas que en el argumento y los personajes-.
Dentro de la tendencia realista, pero con un tono frecuentemente humorístico estaría la obra del gallego Wenceslao Fernández Flórez (El bosque animado).
Ramón Pérez de Ayala. Sus primeras cuatro novelas tienen un mismo protagonista y un fuerte contenido autobiográfico, como A.M.D.G, contra la educación de los jesuitas. En la década de los veinte escribe una serie de novelas (por ejemplo, Belarmino y Apolonio) que pueden llamarse intelectuales porque lo importante en ellas no es la acción sino las reflexiones sobre los temas más diversos: filosofía, psicología, política, moral.
Gabriel Miró. En una primera etapa (Las cerezas del cementerio, 1910, novela intimista y de introspección) está muy presente la influencia modernista: ambientes refinados y artificiosos, personajes abúlicos e inadaptados, atmósfera sensual. En una segunda etapa (Nuestro Padre San Daniel, 1921; El obispo leproso, 1926), Miró encuentra un estilo más personal con una prosa elaboradísima, en la que lo más importante son las prolijas descripciones de sensaciones y ambientes.
Ramón Gómez de la Serna es el novelista de vanguardia, por excelencia. Conocido sobre todo por sus “Greguerías”, quizá lo más interesante de su producción literaria sean sus novelas, donde reluce su carácter crítico y sarcástico.
La novela social
Frente a la novela deshumanizada, surge a partir de los años 30 un movimiento que reclama la rehumanización del arte, la vuelta a las preocupaciones humanas. La novela El nuevo romanticismo (1930), de José Díaz Fernández será el detonante de esta nueva literatura. Hechos históricos contemporáneos a estos autores, tales como la Revolución Soviética, la I Guerra Mundial o la guerra de Marruecos, motivaron que estos escritores tomaran conciencia de la realidad y sintieran la necesidad de denunciar aquellos aspectos más rechazables de la sociedad. Los temas giran en torno a la guerra de Marruecos y la situación de los obreros y campesinos, con lo que a veces estas novelas se convierten en reportajes sociales.
Las distintas tendencias del teatro español del primer tercio del siglo pueden repartirse en dos frentes:
A) Teatro que triunfa, continuador del de la segunda mitad del XIX (drama posromántico de Echegaray, “alta comedia”, teatro costumbrista...). Sigue estas líneas:
A1.Una comedia burguesa, con Benavente y sus seguidores, con atisbos de crítica social.
A2.Un teatro en verso, neorromántico y con aportaciones formales del Modernismo, de orientación ideológica tradicionalista.
A3.Un teatro cómico, con un costumbrismo muy tradicional (se emparenta con el llamado “género chico”, parecido a la zarzuela.)
B) Teatro que pretende innovar, o con nuevas formas o con nuevos enfoques ideológicos. Aquí se hallan:
B1.En primer lugar, algunos noventayochistas (Unamuno, Azorín) y Jacinto Grau. Además, y por encima de todos, VALLE-INCLÁN.
B2.Más tarde, nuevos impulsos renovadores de la mano de las vanguardias y de la Generación del 27, con especial referencia a GARCÍA LORCA.
A1. La comedia benaventina. Benavente fue el gran triunfador en la escena teatral. Aunque sus comienzos fueron “revolucionarios”, pronto se inclinó por aceptar los criterios de empresarios y público. La línea más cultivada a lo largo de su carrera es la “comedia de salón” (retrato de las clases altas, criticando sus convencionalismos e hipocresías de manera muy suave). Otra línea es la del drama rural, muy falsa y poco poética. Su mérito consistió en barrer los últimos restos del drama posromántico para sustituirlo por la “alta comedia”: diálogo fluido, sin grandilocuencia, correcta construcción de la obra, etc. Entre sus obras, aparecen: Los intereses creados, La Malquerida, Lo cursi...
A2. Teatro en verso. Continuación de la declamación del siglo anterior. Presencia del arte verbal modernista (verso sonoro, efectos coloristas, etc.); pero la ideológica es conservadora: exalta las gestas medievales, los altos momentos del Imperio español. Algunos autores son: Francisco Villaespesa (La leona de Castilla, El alcázar de las perlas...), Eduardo Marquina (Las hijas del Cid, En Flandes se ha puesto el sol...) o los hermanos Machado (La Lola se va a los puertos, Juan de Mañara...)
A3. Teatro cómico. Retrata tipos y ambientes castizos, costumbristas, con toques humorísticos y planteamientos falseados de la realidad. Entre sus autores, aparecen: los hermanos Álvarez Quintero, que muestran una Andalucía tópica y falsa; CARLOS ARNICHES, el mejor, con gran habilidad en el diálogo y en la construcción de tipos; por último, aparece un género llamado “astracán” (comedias descabelladas, llenas de chistes, de juegos de palabras), creado por Pedro Muñoz Seca, y cuya cima está en La venganza de don Mendo.
B1. Estas tentativas se vieron condenadas al fracaso. UNAMUNO pretendía hacer teatro para presentar los conflictos humanos que le obsesionaban; son dramas de ideas, con escasa aportación dramática. AZORÍN construye sus obras en torno a lo irreal y lo simbólico. JACINTO GRAU construye un teatro denso, muy ambicioso, con lenguaje lleno de calidades líricas.
Sin embargo, es VALLE-INCLÁN el gran renovador de los lenguajes teatrales. Fue muchos más allá de lo que permitían las convenciones escénicas de su tiempo, empleando numerosos escenarios y con influencias cinematográficas. Las acotaciones de sus obras son verdaderas obras de arte literario.
La originalidad del teatro de Valle no tiene parangón en nuestra literatura y sus intentos de renovación dan como fruto el descubrimiento de nuevos caminos expresivos. El expresionismo de sus argumentos lo lleva al desarrollo del esperpento, profusamente representado por algunas de sus mejores obras. No es fácil la clasificación del teatro de Valle a causa de su variedad y complejidad. Podemos distinguir los siguientes cinco grupos de la producción de Valle:
--Farsa expresionista: Farsa y licencia de la reina castiza (1920).
--Tragicomedia: Divinas palabras (1920).
--Melodramas (Marionetas, para Valle-Inclán): La rosa de papel (1924) y La cabeza del Bautista (1924).
--Autos para siluetas: Ligazón (1926) y Sacrilegio (1927).
--Esperpentos: Luces de bohemia (1920), Los cuernos de don Friolera (1921), Las galas del difunto (1926), La hija del capitán (1927).
El primer grupo de farsas supone la aparición de lo grotesco en la obra de Valle, que olvida todo lo bello del mundo para introducirse en un ambiente degradado y viciado. Esta tendencia se agudiza con la tragicomedia Divinas palabras. El protagonista es Laureaniño el idiota, un enano hidrocéfalo explotado hasta la muerte por su madre y tíos. En esta obra lo feo, deforme y desagradable toma carta de naturaleza en la producción de Valle. La trilogía Comedias bárbaras (formada por Cara de plata, Romance de lobos y Águila de blasón) es equiparable al ambiente rural gallego que aparece en Divinas palabras. El tercer grupo está formado por los melodramas, dirigidos a la representación por medio de marionetas. El lenguaje es muy crudo y los argumentos se basan en sentimientos como la codicia, la lujuria y los celos.
Los autos para siluetas son el paso previo a la gran creación de Valle: el esperpento. El propio autor nos da varias definiciones de esta técnica literaria:
El esperpento lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato. Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento... Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
(Luces de bohemia, escena XII.)
Comenzaré por decirle a usted que creo que hay tres modos de ver el mundo artística o estéticamente: de rodillas, en pie o levantado en el aire... [Esta última] es mirar el mundo desde un plano superior y considerar a los personajes de la trama como seres inferiores al autor, con un punto de vista de ironía. Los dioses se convierten en personajes de sainete. Ésta es una manera muy española, manera de demiurgo, que no se cree en modo alguno hecho del mismo barro que sus muñecos. Quevedo tiene esa manera. Cervantes también... También es la manera de Goya. Y esta consideración es la que me ha movido a dar un cambio en mi literatura y a escribir los esperpentos, el género literario que yo bautizo con el nombre de esperpento.
(ABC, 7 de diciembre de 1928)
Por tanto, la técnica del esperpento consiste en deformar intencionadamente la realidad para mostrar de una manera más clara los aspectos más rechazables. El lenguaje se convierte en una mezcla de registros vulgares y de audaces metáforas. Luces de bohemia, dividida en quince escenas, supone la consolidación del esperpento. Narra la historia de Max Estrella, un poeta ciego que deambula durante veinticuatro horas por un Madrid injusto y mísero, cruel y violento. Acaba con la muerte del protagonista. Antes de morir, Max hace un recorrido a través de la vulgaridad y del dolor de las personas que le rodean, en un mundo antisocial caracterizado por la muerte.
B2. Algunos componentes de la Generación del 27 también tienen una faceta teatral, caracterizada por tres aspectos:
--depuración del “teatro poético”;
--incorporación de las formas de vanguardia; --propósito de acercar el teatro al pueblo. Entre los que lo cultivaron se encuentran Pedro Salinas, Rafael Alberti, Alejandro Caso y, por encima de todos,
GARCÍA LORCA. Su temática gira en torno al conflicto entre la realidad y el deseo. En sus obras aparecen combinados el verso y la prosa, y se va abriendo progresivamente a los conflictos colectivos, al teatro de tipo social, que debe ser acercado al pueblo. Pretende un “teatro total”, en plena comunicación con el público.
El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida. Entre sus farsas, escritas de 1921 a 1928, destacan Tragicomedia de don Cristóbal y Retablillo de don Cristóbal, piezas de guiñol, y sobre todo La zapatera prodigiosa, una obra de ambiente andaluz que enfrenta realidad e imaginación. También pertenece a la categoría de farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. De 1930 y 1931 son los dramas calificados como -irrepresentables-, El público y Así que pasen cinco años, obras complejas con influencia del psicoanálisis, que ponen en escena el mismo hecho teatral, la revolución y la homosexualidad, a partir de un complejo sistema de correspondencias. Dos tragedias rurales son Bodas de sangre, de 1933, y Yerma, de 1934, donde se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad. En Doña Rosita la soltera, de 1935, aborda el problema de la solterona española, algo que también aparece en La casa de Bernarda Alba, concluida en junio de 1936, y que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca. Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa (1920) y Mariana Pineda (1927). La variedad de formas y tonalidad resulta deslumbrante, con el amor, presentado en un sentido cósmico y pansexualista, la esterilidad, la infancia y la muerte como motivos fundamentales
En "El País" de hoy:
ENERGÚMENOS
Que el islam de hoy está lleno de energúmenos es una trágica realidad imposible de tapar con eufemismos políticamente correctos. El fanatismo criminal forma parte de la oscuridad del ser humano y cualquier persona, cristiana o musulmana, sintoísta o atea, puede caer en ese abismo. Pero sin duda hay circunstancias históricas y sociales que lo fomentan. Los cristianos tuvieron sus tiempos feroces, desde luego, y aún existen extremistas cristianos que asesinan médicos abortistas en Estados Unidos o queman vivos niños en Nigeria porque dicen que están endemoniados. Pero ahora mismo esos bárbaros son un porcentaje ínfimo y residual. En el mundo cristiano, la sociedad civil lleva las riendas.
En el mundo islámico, en cambio, por complejas razones que no caben en este artículo, se está librando en estos momentos una durísima batalla entre la civilización y la barbarie. Porque, diga lo que diga ese invento de la Alianza de las Civilizaciones, que me parece un vistoso paquete lleno de aire, yo creo que no hay más que una civilización desarrollada por diversas culturas, entre ellas la musulmana, que ha aportado muchas cosas buenas a lo que somos hoy. Sin embargo, ahora, por desgracia, el islam está siendo abrasado por la fiebre integrista. Sudanesas condenadas a 40 latigazos por llevar pantalones, supuestos adúlteros y adúlteras lapidados (la última ejecución ha sido en Somalia la semana pasada)... Y el otro día, aquí mismo, en un pueblo de Ciudad Real, esa joven marroquí embarazada a quien dos compatriotas dieron una brutal paliza por no llevar velo (la chica abortó nueve días más tarde). Los energúmenos musulmanes, en fin, son un peligro para todos, pero especialmente, no lo olvidemos, para los propios musulmanes, que son sus primeras víctimas. Habrá que defenderse: no se puede transigir con los intransigentes.
CUESTIONES:
1. Resumen.
2. Tema y organización de ideas.
3. Comentario crítico del contenido del texto.
4. Análisis sintáctico: Habrá que defenderse: no se puede transigir con los intransigentes.