Mostrando entradas con la etiqueta texto para comentario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta texto para comentario. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de octubre de 2013

PRENSA. "Mártires". Manuel Vicent. Texto para comentario

Manuel Vicent

   En "El País":
 20 OCT 2013
Las dos Españas enfrentadas en la Guerra Civil produjeron la misma cosecha de mártires, de uno y otro bando. Desde entonces persiste una profunda cicatriz que aún supura, porque unos mártires están en el altar y otros en la cuneta; a unos los envuelve un coro de ángeles en el cielo, a otros solo les cantan los pájaros en los árboles. El olor a cera e incienso perfuma los pies de escayola de los mártires beatificados; pero los enterrados en los barrancos reciben el aroma de las plantas silvestres, la lavanda, el anís, el tomillo y el espliego. A los mártires de la Iglesia les rezan los fieles de derechas; a los asesinados del otro lado las plegarias las trae el viento que dobla los narcisos salvajes sobre su memoria. En los retablos barrocos envueltos en falso oro, las hornacinas cobijan a los religiosos que fueron vilmente asesinados; los mártires laicos, alcaldes, maestros, obreros, funcionarios y militares demócratas, que cumplieron con su deber y cayeron después de la victoria bajo los fusiles en las tapias de los cementerios solo son glorificados por el sol, que al amanecer y al final de la tarde les ofrece con el incendio de las nubes un retablo de oro puro. A simple vista parecía un acto fanático y provocativo. En medio de la crisis social y política que azota y divide a este país, la Iglesia se ha marcado el farol de beatificar a 522 religiosos asesinados en la Guerra Civil sin importarle en absoluto despertar y poner al día los viejos fantasmas de aquella gran matanza entre hermanos. Durante la ceremonia el papa Francisco mandó un mensaje aséptico, sin atreverse a tocar el hueso. Por lo visto es más fácil echar mermelada sobre los pobres, dejar de calzar las sagradas pantuflas, enfrentarse a los cocodrilos de la curia, montar en coche utilitario y mezclarse entre la multitud sin temor a un atentado que aludir, aunque solo fuera de pasada, a los mártires que generaron los crímenes del franquismo. Es imposible que un argentino no encontrara las palabras siquiera ambiguas, si no es por el miedo cerval a molestar a una derecha dura, que es tenaz con su ideología. Pero, después de todo, lo peor no es esto, sino que un día volverá al poder la izquierda y atrapada en el mismo miedo tampoco va a hacer nada para que cese de una vez esta ignominia.

lunes, 14 de octubre de 2013

PRENSA. "Palabras". Almudena Grandes. Texto para comentario

Almudena Grandes

   En "El País":
 14 OCT 2013
Las palabras no sirven para nada. Los números son más capaces de contar el horror, pero pronto servirán para medir el olvido. Es díficil escribir sobre la interminable tragedia de Lampedusa, naufragio sobre naufragio, víctimas apiladas, la dramática fragilidad de los cuerpos vivos y muertos, largas hileras de ataúdes para que los representantes de la UE presentes en el funeral posen con gesto solemne.
Las palabras no sirven para mucho, pero ellos escogieron las suyas con cuidado. Claro que eso fue antes del segundo naufragio, cuando un destino airado, implacable como un dios griego, decretó un nuevo desastre, y más muertos, más vivos casi muertos, más gestos solemnes, más ataúdes, más funerales y una realidad escindida, partida en dos mitades que se dan la espalda como las canciones en un viejo disco de vinilo. La cara A son las lágrimas de Durão Barroso. La cara B, las inhumanas condiciones de internamiento de los supervivientes. Lo notable es que ambas partituras pueden interpretarse simultáneamente.
Las palabras servían para algo cuando Adorno afirmó que escribir poesía después de Auschwitz era un acto de barbarie. Ahora no, y por eso la barbarie se expresa con palabras. La insoportable trivialidad de tantas muertes acumuladas no va a cambiar ni una coma de la legislación comunitaria. La reacción podría limitarse a subvencionar la destrucción de pateras en los países del Magreb donde se localizan los puertos de salida. Eso es todo lo que Europa da de sí. Se han pronunciado muchos discursos, pero ni una sola palabra de compasión sincera, más allá de los sobrecogedores lamentos de los habitantes de Lampedusa. Se diría que les interesa aclimatarnos a un horror sistemático, extranjero, eso sí, pequeño, exótico, lejano. Lo malo es que no sería la primera vez. Lo peor, que nunca ha sido demasiado difícil conseguirlo.

martes, 8 de octubre de 2013

PRENSA. "La elección". Rosa Montero. Texto para comentario

Rosa Montero

   En "El País":
 8 OCT 2013
“Nada de lo humano me es ajeno”, dijo el romano Terencio, y es verdad: si miramos bien dentro de nosotros ahí está todo, lo sublime y lo atroz, la capacidad para acabar convertido en un ángel o un verdugo. Y, dentro de ese casi infinito abanico de posibilidades, uno escoge. Uno siempre escoge aunque no lo sepa porque la pasividad también es una elección. Que te compromete, y te mancha como cualquier otra. Escogemos todos, pues, los individuos y las sociedades, y podemos dejarnos llevar por nuestros peores instintos, por las emociones más primarias y más bárbaras, o levantar la cabeza, aplicar la empatía y la razón, intentar ser mejores de lo que somos, mirar lo grande que es el cielo, como decía Hipatia en la bella película de Amenábar.
No son tiempos buenos. Pienso en la delirante carnicería del centro comercial de Nairobi, en la xenofobia creciente y la indiferencia ante morideros como Lampedusa, en la violencia de los matones griegos de Amanecer Dorado. Gabi Martínez cita en su libro Solo para gigantes un brutal proverbio beduino: “Yo contra mi hermano. / Yo y mi hermano contra nuestro primo. / Yo, mi hermano y nuestro primo contra los vecinos. / Todos nosotros contra el forastero”. Y en Yo soy Malala, la autobiografía de la niña paquistaní a la que los talibanes dispararon en la cabeza por querer ir a la escuela, se cuenta que, entre los pastunes, el pueblo de los talibanes y de la propia Malala, las reyertas entre familiares y vecinos son tan comunes que la palabra primo también quiere decir enemigo. Esa actitud tremenda, tribal, hostil, deshumanizadora, violenta, de considerar al otro un contrario a abatir, es un sucio y primitivo veneno que llevamos todos en la barriga. Tenemos que ser capaces de combatirlo. Y para eso hay que elegir. Por cierto: Malala eligió, y en condiciones durísimas. Todo un ejemplo.

domingo, 6 de octubre de 2013

PRENSA. EDITORIAL. "Estrategia letal". (Sobre la tragedia de Lampedusa). Texto para comentario


   En "El País":
 6 OCT 2013 
Sembrar vientos suele producir tempestades. La vergonzosa tragedia ocurrida junto a la isla de Lampedusa, en la que han perdido la vida un número de personas todavía incierto (se ha encontrado más de un centenar de cadáveres y quedan 200 desaparecidos) no es el resultado de un imprevisible accidente. Es la consecuencia, entre otras circunstancias, de la deriva xenófoba que el Gobierno de Silvio Berlusconi sustanció cuatro años atrás, con una reforma legal en Italia que convirtió en delincuente a todo inmigrante indocumentado y penalizó las conductas de los que puedan ayudarle, bien alquilándole una vivienda, bien rescatándolo del mar. Sería una vergüenza añadida que esa fuera precisamente la razón por la que hasta tres barcos avistaran la embarcación naufragada el jueves y denegaran su asistencia al medio millar de personas que huían de la pobreza y la persecución política.
Ahora resulta casi una broma macabra que el viceprimer ministro italiano y responsable de Interior, Angelino Alfano, antes estrecho colaborador de Berlusconi, sea el que reclame ayuda a una Unión Europea que, por otra parte, calló ante los excesos xenófobos del país transalpino. Esta semana, mientras Europa se conmocionaba por lo ocurrido en las costas de la pequeña isla mediterránea, la Comisión Europea y los Gobiernos exhibían, de nuevo, un sonoro silencio con respecto a las derivas xenófobas. Solo el papa Francisco fue capaz de alzar su voz indignada. Yermo el campo de dirigentes políticos de talla, un líder religioso es el que brama contra una tragedia que registra demasiados antecedentes.
La Europa fortaleza se ha rearmado en los últimos años con leyes migratorias en las que ha predominado el sesgo policial. La seguridad, primero, y la recesión económica después han sido las coartadas ideales para endurecer las normas, tanto nacionales como europeas. Hasta el Gobierno socialista francés se ha sumado a la corriente estigmatizando a los rumanos de etnia gitana. España aportó recientemente su grano de arena al negar la tarjeta sanitaria (que da acceso a la atención pública) a unos 150.000 inmigrantes que viven ilegalmente en el país.
El conjunto de la UE se ha desentendido de los problemas que genera la afluencia masiva de migrantes, salvo en lo que se refiere a las tareas de vigilancia marítima a través de Frontex —que actúa a demanda del país afectado— y los acuerdos logrados con países africanos de origen o tránsito de personas. Mientras tanto, cientos de inmigrantes, tal vez miles, en un goteo dramático, han muerto en el Mediterráneo ahogados o a causa del hambre y la insolación, sin que la afamada solidaridad europea haya hecho acto de presencia. Al igual que Nicolas Sarkozy desoyó las peticiones de ayuda italiana para dar cobijo en Francia a los tunecinos que huían del conflicto en su país, ni Roma ni Bruselas han atendido las permanentes reclamaciones de la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, impotente ante la permanente avalancha de africanos.

Editorial


Cada año, medio millón de personas intentan entrar ilegalmente en Europa y unos 400.000 piden asilo. La convulsión producida por la llamada primavera árabe en el norte de África dificulta que algunos de sus países mantengan a raya a las mafias que mercadean con seres humanos, ansiosos de un porvenir que su patria les niega. La profunda brecha económica entre ambas orillas del Mediterráneo es un reclamo permanente que en modo alguno puede combatirse permitiendo o legalizando los atropellos contra los derechos humanos, puestos en marcha por diferentes Gobiernos. Tal actitud contraviene los principios sobre los que se sustenta la Unión Europea. Esperar a que esta tragedia, como las que le han precedido, se borren de la memoria colectiva es una estrategia letal.

sábado, 5 de octubre de 2013

PRENSA. "Morir en Lampedusa". Samí Naïr. Texto para comentario

Samí Naïr

  En "el País":

Morir en Lampedusa

La UE tiene los medios para establecer una gran política de acogida de inmigrantes

 4 OCT 2013
Una tragedia más, pero esta sin precedentes: varios centenares de muertos tras el naufragio, el 3 de octubre, cerca de Lampedusa, de una barcaza que transportaba a unos 500 inmigrantes subsaharianos que intentaban atracar en esta pequeña isla europea, cerca de Sicilia. Una tragedia que es también, como ha subrayado el Papa Francisco en varias ocasiones en referencia a los acontecimientos: "una vergüenza".
Justamente, el Papa aparece hoy como el último defensor de estas decenas de miles de condenados de la tierra, que huyen del hambre y las guerras civiles, y que, estafados por los contrabandistas clandestinos y las mafias del éxodo, no encuentran al término de su recorrido más que la cárcel, los campos de internamiento, las expulsiones brutales y, cuando logran pasar entre las estrechas mallas de las redes de acero construidas por los países de "acogida", desembocan en la miseria de la clandestinidad y de la vida sin derechos.
Estos últimos años, con la crisis en Europa, los inmigrantes, sus condiciones de vida, sus penas y sus sufrimientos, todo ha sido ocultado y, en los países que han sufrido lo peor de esta crisis, como Grecia, han surgido partidos abiertamente racistas que les hacen caza a la luz del día. El nacionalismo xenófobo se ha convertido en mercancía en Europa, pero los lejanos subsaharianos, los egipcios, los sirios, albaneses, romaníes, y muchos más, siguen afluyendo, como si el paraíso europeo tuviera también la virtud de esconder su cara infernal, como si, además, la esperanza de otra vida fuese más fuerte que la otra cara de la vida: la muerte.
Lampedusa constituye un giro. La conciencia humana no puede permanecer indiferente ante tal tragedia: hay que decirlo, recordarlo, nunca olvidar el grito de dolor a la cabecera de esas mujeres embarazadas y de esos niños ahogados y ocultos en bolsas de plástico. La solución de estas migraciones de la desesperación no reside fundamentalmente en políticas represivas ni de contención. Es Europa al completo la que se enfrenta a estos dramas y solo una estrategia europea común puede hacerles cara. Los ministros del Interior europeos que deben reunirse en Luxemburgo el 23 de octubre, precisamente para contestar a la cuestión de la afluencia de emigrados de los Balcanes, se ven, sin embargo, tentados de caer en la trampa de una restricción de visados y del endurecimiento de la política de acogida. Tal evolución no hará más que confortar la inmigración clandestina y reforzar el rol de las mafias.
Ciertamente es indispensable regular estos flujos, pero ello no se puede hacer en detrimento de un tratamiento humano de la cuestión migratoria. Hay que tratar la petición migratoria lo antes posible en las zonas en conflicto, en los países vecinos e, igualmente, aceptar recibir a una parte de esta población en los países europeos.
La Unión Europea tiene los medios para establecer una gran política de acogida, con la condición de que todos los países que la componen acepten tener la misma estrategia y no la que se practica hoy en día, y que sirve para trasladar al vecino la carga de la acogida. La política de asilo debe humanizarse; es indispensable volver a evaluar las decisiones que han sido tomadas estos últimos años y que están destinadas todas ellas a acabar con el derecho de asilo.
En algunos países europeos ricos se han puesto en marcha estos últimos años restricciones enormes a la concesión del título de refugiado. Es ahí donde radican la "vergüenza" y esta "globalización de la indiferencia" de la que habla el Papa Francisco. Esto no atañe a tal o cual ministro del Interior europeo, es la ausencia de visión europea, de reflexión común, que falla de forma cruel, sobre lo que hay que trabajar.
Este fenómeno de fuga de poblaciones no es un problema técnico que una u otra medida policial podría resolver; es un problema político y solo una estrategia de solidaridad política de los países europeos, como la responsabilización de los países de tránsito, puede hacerle frente. Los muertos de Lampedusa deberían apelar a la buena conciencia occidental, tan fácil de conmover en cuanto a la defensa de derechos del hombre en 'casa' de los demás, que debería mirarse a la cara una vez más en su propia casa y aportar solidaridad, compasión y una humanidad elemental a esas mujeres, a esos niños, a esos hombres que corren al encuentro de la tragedia para huir de su destino infernal.

domingo, 29 de septiembre de 2013

PRENSA. "Democracia de calidad". Texto para comentario


   En "El País":
 29 SEP 2013
Cualquier intento de deslegitimar el resultado de las elecciones es incompatible con la democracia representativa. Pero la democracia no puede vivir reducida a la aplicación aritmética de una mayoría. Esta semana toda la oposición ha vuelto a denunciar el bloqueo del PP a iniciativas que no le gustan sobre el caso Bárcenas, penoso corolario de un Parlamento convertido en un espectáculo de vetos y del consiguiente ejercicio del derecho al pataleo. Mal clima para intentar el pacto de “regeneración democrática” sugerido desde el Gobierno o para buscar soluciones de consenso al problema planteado por el independentismo en Cataluña, convertido en el desafío político de mayor envergadura.
La crispación de la vida pública contrasta con la corrección observada por los líderes de los partidos alemanes en su comparecencia conjunta ante las cámaras de televisión, un par de horas después de cerrados los colegios electorales en su país, hace una semana. Por no recordar la inmediatez con que un responsable político dimite en otras democracias, no solo por indicios de la supuesta comisión de un delito, sino por faltas de ética, como el plagio de un trabajo académico.

Editorial

No hay ninguna maldición que impida a España comportarse de modo similar a sus vecinos europeos. Lo que lo hace muy difícil es el estado de bronca política continua. Si no puede lograrse de la noche a la mañana la madurez del sistema parlamentario, al menos hay que impedir su reducción a la inutilidad. Eso requiere una flexibilidad mayor en la gestión de la mayoría absoluta, neutralidad por parte de la presidencia del Congreso y que la oposición mejore los esfuerzos para explicarse. En el debate y en los argumentos es donde ha de juzgarse la calidad de las propuestas y la seriedad de los actores políticos. Tampoco es admisible la exigencia de una disciplina de hierro a los parlamentarios, que no son soldados de un ejército, sino representantes de los ciudadanos. Hay que ir a los fundamentos de la democracia, a la transparencia y la responsabilidad, con mecanismos inscritos en normas que no precisen de reformas grandilocuentes, sino de hacer de la rendición de cuentas el principio rector de la tarea representativa.
Muchos expertos diagnostican la necesidad de abordar una reforma constitucional de amplio calado, que abarque desde el modelo territorial del Estado a las vigas maestras del sistema electoral. Pero abordar esa tarea resulta inimaginable sin contener los estériles partidismos que caracterizan el día a día de la política. Tampoco ayuda en nada que una institución tan sensible como el Tribunal Constitucional avale casi sin pestañear la falta de neutralidad política de su presidente.
El deterioro de la confianza de los ciudadanos en el sistema político es grave, como ponen de relieve múltiples encuestas, y puede ser irreversible si el Parlamento —del que emanan la mayoría de las instituciones del Estado— persiste en no saber ganarse el respeto.

PRENSA. Editorial para comentar


   En "El País":
 29 SEP 2013
La crisis económica ha desplazado de la agenda política otros asuntos graves, entre ellos el cambio climático, pero no por ello han desaparecido. Al contrario. El panel intergubernamental creado por Naciones Unidas para el estudio del calentamiento global, integrado por 831 científicos de 85 países, ha emitido un nuevo informe que no solo confirma los vaticinios del de 2007, sino que advierte de que algunos fenómenos se están acelerando. La masa de hielo de Groenlandia y del Antártico se derrite en mayor proporción y más rápidamente de lo esperado, lo que obliga a revisar las estimaciones de aumento del nivel de mar. El nuevo informe calcula que subirá entre 26 y 82 centímetros a lo largo de este siglo.
Los trabajos realizados en estos seis años han permitido precisar con mayor exactitud muchos datos, por ejemplo los del calentamiento de la capa superior de los océanos, y reforzar el nivel de certeza (del 90% al 95%) sobre la responsabilidad de la actividad humana en el cambio climático, causado por el uso de combustibles fósiles en la industria y el transporte. La concentración de CO2 en la atmósfera ha crecido desde 1880, coincidiendo con la industrialización, un 40% y ha provocado un aumento de la temperatura media del planeta de 0,85 grados. Pero esto es solo el comienzo. De no adoptarse medidas, la temperatura puede llegar a subir hasta 4,8 grados de aquí a final de siglo.
Una de las manifestaciones del cambio climático es la exacerbación de las manifestaciones climáticas extremas. Por su situación, España es uno de los lugares que más puede sufrir sus consecuencias. La temperatura media ha subido 1,5 grados en los últimos 30 años, casi el doble que la media mundial. Y sin embargo, la política económica adoptada por el Gobierno va en dirección opuesta a la que recomienda el panel intergubernamental, que aconseja apostar con decisión por las energías renovables.
Los detalles se darán a conocer más adelante, pero los científicos del panel, reunidos en Estocolmo, han elaborado un primer informe dirigido a los líderes políticos del mundo con una advertencia: si no se reducen drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, las consecuencias serán devastadoras, incluso en el menos malo de los escenarios. La lucha contra la crisis no es incompatible con la lucha contra el cambio climático. Al contrario. Deberíamos aprovechar la oportunidad para avanzar hacia un modelo industrial basado en las energías limpias.

domingo, 22 de septiembre de 2013

PRENSA. Editorial para comentar. (Sobre la piratería digital)


   En "El País":
 21 SEP 2013

   El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, confirmó ayer el endurecimiento del castigo a la piratería digital, traducido en una penalización expresa de las webs que enlacen con sitios donde se almacena material sujeto a legítimos derechos de autor. La criminalización de las páginas de enlaces se limita a los casos en que exista ánimo de lucro y en ningún caso se actuará contra los usuarios, ni contra los programas P2P que permiten compartir contenidos. Se aleja así la tentación de incurrir en fracasos como el de la norma francesa, recientemente anulada, que autorizaba el corte del acceso a Internet para hogares donde se efectúan descargas ilegales.

   Acierta, sin duda, el Ejecutivo al prometer la cárcel a los autores de conductas graves, aunque los juristas se muestran un tanto escépticos sobre la eficacia de la medida. La persecución a golpe de Código Penal exige, primero, que entre en vigor: el castigo a la piratería digital va incluido en una reforma muy amplia de la ley penal, lo cual alargará las discusiones parlamentarias durante meses. Y por cierto, hay un debate pendiente sobre la proporcionalidad de las penas previstas, que son de hasta seis años de cárcel. El castigo penal debe considerarse un medio de disuasión de los ladrones, insuficiente para rectificar el auge de la piratería digital, aunque oportuno para volver al debate de la falta de respeto a la propiedad intelectual, que tan mala imagen internacional da de España.
   La libertad predicada de la Red ha extendido la idea de que el ciberespacio es prácticamente ajeno al Estado de derecho y de que todo cuanto existe en el mismo debe usarse gratuitamente. Si esta idea pervive, se puede dar por terminada la creación cultural y considerar que hay consenso social para estrangular el futuro de músicos, escritores, cineastas y demás creadores, puesto que ya no podrían vivir de su trabajo. Una perspectiva dramática para la industria cultural —ya suficientemente rejoneada por la elevación del IVA al 21% en sus productos—, y amenazada de destrucción por los piratas del siglo XXI. No es casualidad que acabe de cerrar la principal distribuidora de cine de autor que existía en España; ni que Estados Unidos, siempre inquieto por el enorme volumen de la piratería digital española, haya designado embajador en Madrid a una persona procedente de su industria cultural.

Editorial

   Sin perjuicio de penalizar las conductas más dañinas, los poderes públicos tienen la obligación paralela de invertir en la educación y concienciación de la sociedad. No se pueden utilizar otros muchos productos y servicios —incluidas las redes de telecomunicación— sin pagar su precio, porque se llevaría a la ruina a sus empresas y trabajadores; lo mismo sucede con los productos culturales. Facilitar su uso gratuito no solo es un robo, sino el modo más seguro de acabar con la cultura. Y eso no puede permitírselo ninguna sociedad civilizada.

PRENSA. Editorial para comentar. (Sobre el papa Francisco)


   En "El País":
 22 SEP 2013

     Tanto por los gestos como por las palabras, cada vez está más claro que el papa Francisco está decidido a abrir las ventanas de la Iglesia y ejercer un nuevo tipo de liderazgo religioso. Para quienes todavía albergaran alguna duda, la entrevista de más de seis horas concedida a la revista de los jesuitas italianos Civilità Cattolica, reproducida en otras 16 publicaciones de la orden en todo el mundo, las habrá disipado. El hecho mismo de que el Papa se haya sometido a una exposición pública de esa naturaleza, contestando sin pudor y sin restricciones a todo tipo de preguntas, incluidas algunas de carácter muy personal, supone ya una revolución. Lejos de mostrar una imagen hierática de trono y pedestal, a este Papa no le importa situarse a ras de tierra, como el resto de los mortales, y mostrarse en su condición más humana y humilde, con sus virtudes y sus defectos.

     Algunos inmovilistas verán en este gesto una pérdida de autoridad pontificia, un signo de debilidad y hasta una traición. Pero los creyentes preocupados por la lenta e inexorable pérdida de conexión de la Iglesia con las preocupaciones mayoritarias de la sociedad solo pueden ver en el empuje papal una oportunidad. Con su manera de proceder, el papa Francisco invita a instaurar en el seno de la Iglesia una nueva manera de proceder nada pretenciosa, más creativa y cercana, capaz de ejercer la autocrítica y abrir las puertas al cambio. Sin apartarse de los postulados centrales del evangelio, el Papa ejerce de esta forma un nuevo tipo de orientación religiosa mucho más acorde a las necesidades de una sociedad plural que alberga muchas y diferentes sensibilidades, un liderazgo que contrasta con el de sus dos predecesores: de perfil carismático y popular en el caso de Juan Pablo II, de tipo recogido y erudito en el de Benedicto XXI, pero ambos tributarios de un modelo de Iglesia cerrada en sí misma e incapaz de abordar los cambios necesarios para regenerarse y perdurar. Ciertamente, todo cambio implica riesgos, pero sin riesgo tampoco hay oportunidad.
     De las palabras del papa Francisco se desprende la idea de una Iglesia concebida más como servicio y refugio que como juez de la moral individual, más proclive a comprender que a condenar. Y eso incluye evitar que su mensaje se identifique exclusivamente con determinados y beligerantes postulados políticos. Así podría interpretarse el deseo del Papa de desprenderse de ciertas etiquetas, afirmando que él nunca ha sido de derechas.

Editorial

     De la misma manera que desde el ámbito secular se reclama la independencia del poder político respecto de la religión, resultaría ciertamente innovador que la religión proclamara su deseo de independizarse de las ataduras de la batalla política secular. Es de esperar que en los próximos meses, este nuevo liderazgo afiance los cambios estructurales y organizativos ya apuntados que hagan posible la transformación de la Iglesia, y que esos cambios no sean ajenos a España.

martes, 17 de septiembre de 2013

PRENSA. "Guerrillas en el patio de colegio". Texto para actividades de comprensión y crítica

Eugenio Fuentes

   En "El País":

En todos los patios de colegio han existido siempre los matones. En ninguno ha faltado el truhán que, amparado en su corpulencia o en su falta de escrúpulos, acosaba al compañero más vulnerable, le inventaba un apodo o ingeniaba una broma pesada con que humillarlo. Su diversión favorita, más que los deportes o los juegos, era encontrar una víctima propiciatoria sobre quien lanzar sus burlas y ejercer su despotismo, a quien poner la zancadilla o arrinconar para quitarle el bocadillo o el dinero bajo amenazas y chantajes.
Por las noticias que siguen apareciendo a diario en la prensa —en España y fuera de España—, la situación no ha variado mucho. Cualquier excusa es buena para el acoso: que alguien use gafas o lleve aparato en los dientes, que sufra acné o calce un número muy grande de zapatos. Pero sobre todo se ejerce sobre quien tiene algún defecto físico o es diferente al grupo, sobre el chico o la chica gordito o flaco, sobre el torpe deportivamente, sobre el homosexual o sobre quien tiene otro acento al hablar u otro tono de piel.
El acoso es tan viejo, tan conocido, y es tan nítido su significado que no resulta necesario aplicarle el neologismo bullying. Y aunque se trate de un asunto de niños, no es un problema pequeño ni para tomar a broma: el miedo y la angustia también caminan en pantalón corto.
El matón es un tipo que pretende aumentar su valoración en el Dow-Jones escolar subiéndose sobre los hombros de aquellos a quienes quiere convertir en bonos basura. Pero, con todo, su principal arma no está en sus músculos ni en su crueldad, sino en su pertenencia a un grupo que en esas ocasiones se convierte en manada. En el patio del colegio o en las redes sociales, los componentes de la grey empujan todos a la vez al que está solo para defenderse contra todos ellos, dejándose arrastrar por ese instinto atávico de hostigar a quien no pertenece a la tribu.
Al verse amparado por un coro de cómplices que participan de sus guasas y aplauden sus agresiones, el matón, además, se siente impune, convencido de que la culpa se diluirá en el grupo si se exigen responsabilidades, algo que no siempre resulta fácil, puesto que en muchos episodios no hay un ataque físico ni una agresión que pueda calificarse de delito, sino que es la víctima la que, en el peor de los casos, se hace daño a sí misma.
Frente a ellos tiembla la figura del acosado: el chico o la chica que, mientras todos sus compañeros están deseando que terminen las clases para salir al patio, teme que empiece el recreo, porque esos minutos que debían ser de descanso son un periodo de ansiedad y de pánico. Para él, el patio es un patíbulo. Mientras los otros juegan, gritan y saltan satisfechos, él aspira a esconderse en su camisa y pasar desapercibido, anónimo, a que nadie se fije en sus andares, porque cualquier cosa que haga es un detonante para las cargas de caballería: si saca buenas notas, porque despierta la envidia de los acosadores; si suspende, porque es tildado de torpe. Si viste de marca, porque es una pija; si viste de trapillo, porque es una choni. En una situación así, su fracaso escolar está servido, pues no sabe de qué sirve ir al colegio si solo es para recibir humillaciones.
El acoso escolar se ha agravado y ha adquirido una nueva dimensión con las nuevas tecnologías, tanto que la propia comunidad europea se ha alarmado ante su crecimiento. La tecnología tiene muchas, inmensas ventajas, pero también se convierte en una pesadilla tenebrosa cuando su eficacia y su inmenso poder son aplicados al mal. Un día la víctima es aquel chico tímido que no hablaba; otro, se arroja a un precipicio una muchacha, con una carta en el bolsillo donde da cuenta de su desesperación; guardamos por ella un minuto de silencio, pero la olvidamos pronto, sin pensar que mañana podría ser cualquier familiar o conocido que llevamos al costado.Frente a ellos tiembla la figura del acosado: el chico o la chica que, mientras todos sus compañeros están deseando que terminen las clases para salir al patio, teme que empiece el recreo, porque esos minutos que debían ser de descanso son un periodo de ansiedad y de pánico. Para él, el patio es un patíbulo. Mientras los otros juegan, gritan y saltan satisfechos, él aspira a esconderse en su camisa y pasar desapercibido, anónimo, a que nadie se fije en sus andares, porque cualquier cosa que haga es un detonante para las cargas de caballería: si saca buenas notas, porque despierta la envidia de los acosadores; si suspende, porque es tildado de torpe. Si viste de marca, porque es una pija; si viste de trapillo, porque es unachoni. En una situación así, su fracaso escolar está servido, pues no sabe de qué sirve ir al colegio si solo es para recibir humillaciones.
Con las nuevas tecnologías, el ciberacoso ya no se limita al patio del instituto; también penetra en la intimidad de las habitaciones de los adolescentes, donde antes hallaban un refugio inexpugnable y se sentían protegidos. Tampoco se reduce al horario escolar, se prolonga todo el tiempo: al acostarse, el acosado apaga la pantalla del ordenador donde se lee la última burla y al despertarse comprueba angustiado que todavía sigue allí.
En el fondo, solo hay dos tipos de personas: las que sienten una indomable inclinación hacia el poder y el dominio, hacia el ordeno y mando, y las que solo aspiran a que las dejen en paz. Todo poder libre de control tiende hacia la tiranía y por eso son imprescindibles las leyes que lo frenen y lo regulen. Y esta tensión, como un anticipo de las que se producirán en la edad adulta, se contempla a diario en los patios de colegios e institutos, pero ahora gravemente amplificada por las redes de la tecnología. Que se aprenda a evitarlas en las primeras edades es una garantía de convivencia para el futuro.
Eugenio Fuentes es escritor. Su última novela es Si mañana muero (Tusquets Editores).

domingo, 16 de septiembre de 2012

TEXTO PERIODÍSTICO. "Política para diletantes", por José María Ridao


   En "El País":

 14 SEP 2012
Llevada al extremo, la lógica del populismo exige convertir la política en una actividad no remunerada. Si, como hace el populismo, se parte de que la vocación de servicio público es solo una coartada para obtener beneficios privados, entonces nada mejor que impedir la obtención de ninguno, incluido el salario de los cargos electos. Solo que, al dejar a los cargos electos sin salario, el populismo completa un giro con el que coloca al Estado moderno en rumbo hacia formas de organización política anteriores. En las Cortes convocadas por los reyes medievales, ninguno de los participantes pretendía representar otros intereses que no fueran los de su estamento, y de ahí que no cupiese la idea de que le retribuyesen las arcas del reino, que eran las personales del monarca.
Max Weber subrayó la estrecha vinculación entre el Estado moderno y la burocracia, servida por un cuerpo profesional de funcionarios que fueron reforzando un vínculo directo con la Administración en detrimento del que les unía al poder político de turno. Pero el Estado moderno, sobre todo a partir de su evolución liberal y democrática, introdujo otro cambio decisivo: los participantes en las asambleas inspiradas en las antiguas Cortes medievales comenzaron a representar el interés general, no el de unos estamentos que habían dejado de existir a efectos legales y políticos, ni tampoco el de sus votantes o el de los partidos con los que concurrían a las elecciones. Remunerar a los diputados por su trabajo era una medida para asegurar su independencia a la hora de representar, y defender, el interés general. Por otra parte, era el instrumento imprescindible para exigirles responsabilidades en el cumplimiento de esa representación y esa defensa.
Al proponer que se supriman las retribuciones de los diputados regionales, puede que la presidenta de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, haya considerado que la experiencia acumulada en la gestión del Estado moderno no sirve en situaciones de crisis como las que atraviesa España. Puede, también, que solo haya perseguido un nuevo golpe de efecto propagandístico, haciendo abstracción de sus formidables consecuencias tanto conceptuales como prácticas. De mantenerse indefinidamente esta medida, la selección negativa de los cuadros dirigentes que han favorecido la estructura interna de los partidos políticos y la Ley Electoral podría ser sustituida por una selección diferente: la del diletantismo, la de la política como entretenimiento o como lujo de quienes disponen de tiempo y de recursos para pagarlo.
Apelando a la pedagogía social, la mayoría de los cargos electos españoles han renunciado a parte de sus salarios desde que estalló la crisis. Pero existe una línea a partir de la cual la pedagogía se transforma en otra cosa, y esa es la línea que habría traspasado la presidenta de Castilla-La Mancha con esta propuesta. La supresión de los salarios de los diputados transmite un mensaje con vagos aromas no se sabe si antiautonómicos o directamente antiparlamentarios; un mensaje que, en resumidas cuentas, dice algo así como “señoras y señores, esto es lo que de verdad vale esta Cámara”.

TEXTO PERIODÍSTICO para comentario en clase. Reportaje: "Volver a los tiempos de 'La escopeta nacional'".

Cospedal agradece los aplausos tras el debate del estado de la región. / PÉREZ HERRERA (EFE)

   En "El País":

Volver a los tiempos de ‘La escopeta nacional’

Cospedal levanta ampollas con su propuesta de dejar sin sueldo a los legisladores de su región

Políticos y politólogos alertan del riesgo de corrupción y de expulsar a quien no es rico

 14 SEP 2012

¿Pensó Dolores de Cospedal, número dos del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, que su propuesta “de ahorro y ejemplarizante” iba a remover las conciencias y las vísceras de la mayoría de los políticos de España, incluidos muchos de su partido? Buena parte de la opinión pública probablemente ha acogido con enorme satisfacción la intención de la gobernante regional y dirigente nacional de dejar sin sueldo a los parlamentarios de su región. De llevarse a cabo el plan, los 49 diputados dejarán de recibir su remuneración mensual, entre 2.800 y 3.000 euros según la responsabilidad, y se establecerán pagos por asistencia a modo de dietas. El nuevo plan entraría en vigor a partir del próximo 1 de enero, aunque está por elaborar, según fuentes del PP.

¿Por qué tanto revuelo?, se pregunta la secretaria general del Partido Popular. “Se trata de que haya toda clase de profesiones en el Parlamento regional, incluidos fontaneros y electricistas”. Es decir, que el tendero, el electricista o el tapicero que tiene su profesión remunerada se desplace de vez en cuando a las Cortes de Castilla-La Mancha, con sede en Toledo, para gestionar y legislar sobre las muchas competencias del Parlamento regional en torno a impuestos, prestaciones, educación, sanidad, y sobre el devenir de 70.000 empleados públicos, de los que casi 50.000 pertenecen a los sectores de Sanidad y Educación. El tendero, el profesor, el notario o el bombero daría un salto desde Albacete, Cuenca, Ciudad Real o Guadalajara para aprobar, por ejemplo, el nuevo tramo de IRPF para los castellano-manchegos. El secretario general de los socialistas de Castilla-La Mancha y alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, ironiza: “Unas personas en los ratos libres gestionan 8.000 millones de euros” (último presupuesto de esta comunidad autónoma).

El plan remite a la dictadura con procuradores
en lugar de electos
La presidenta replica a los críticos afirmando que “algunos no quieren que se dediquen a la política quienes pueden ganarse la vida de otra manera”. Sin embargo, su propuesta da al traste con una de las conquistas democráticas más trascendentales del Estado moderno, que impregnó a todos los parlamentarios europeos, cuyos miembros tienen remuneraciones fijas. Todos y cada uno de ellos.
A los políticos consultados, la mayoría vinculados al derecho constitucional y la historia por formación, y con otros medios de vida seguros si dejaran la política, se les viene encima la España de la dictadura de Franco, con procuradores en Cortes que, en efecto, no cobraban, en vez de parlamentarios elegidos por sufragio universal. Y antes, a la democracia censitaria de los siglos XVIII y XIX, cuando solo los tocados por la fortuna podían ser elegidos.
¿Volver a las Cortes de Franco?, se preguntan los consultados. Los miembros de esas Cortes, entre 1939 y 1977, pertenecían la clase más alta del régimen, aunque las pocas horas que pasaban al mes en el viejo palacio de la Carrera de San Jerónimo, para convalidar las leyes que aprobaba el dictador y sus ministros, les resultaban muy rentables. Los negocios que no se cerraban en ese marco, se sellaban en cacerías: “Las escenas hilarantes de la película La escopeta nacional no eran ficción”, rememoraba un veterano diputado socialista en un corrillo en el que trataba este asunto con parlamentarios de su propio grupo y de las bancadas nacionalistas.

López Garrido: “La remuneración digna da independencia”
“Esa propuesta lleva a que solo los ricos puedan estar en política y los que no lo son, ¿alguien les tendrá que pagar para vivir…?” Esta apreciación con pregunta incluida de Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, entraña otro de los aspectos que todos los políticos consultados han realzado: un Parlamento, nacional o regional, con políticos sin sueldo obligaría a quien “no sea rico por casa”, a ponerse a disposición de algún grupo, corporación, empresa o colectivo que le pague a cambio de defender sus intereses. Se abren las puertas a la corrupción, porque se prescinde del régimen de incompatibilidades.
Quienes están más preocupados son los parlamentarios de Castilla-La Mancha que concurrieron a las elecciones de mayo de 2011 con unas condiciones que ahora pueden modificarse sustancialmente. Muchos abandonaron sus trabajos o pidieron excedencia para cumplir con el duro régimen de incompatibilidades dictado durante años por los socialistas José Bono y José María Barreda. Los diputados castellano-manchegos tienen prohibida cualquier remuneración externa, por pequeña que sea, porque su dedicación tiene que ser absoluta.
El parlamentario socialista José Manuel Caballero, secretario general de Ciudad Real, denuncia que detrás de la propuesta, además del “populismo”, está el deseo de amordazar a la oposición, ya que si los diputados están de paso, porque tienen otras ocupaciones, la mayoría parlamentaria del PP puede “castigar” al PSOE al no convocar comisiones parlamentarias: legislativas y de control. Y todo por un escaño más, que es el que tiene el PP sobre el PSOE, se desespera Caballero, pero ese es el juego democrático.

Cayo Lara: “Los
representantes serán los
de los grandes ‘lobbys”
En aras, precisamente, de la pureza democrática los Estados modernos establecieron sueldos a los parlamentarios para que no tuvieran que depender de intereses particulares. De ahí las estrictas incompatibilidades de las Cortes Generales.
Un retroceso, analizado desde cualquier punto de vista. Esta es la opinión del diputado de CiU Jordi Xuclá, experto constitucionalista que, además de la vuelta a la España “en blanco y negro, a la de los Procuradores en Cortes”, rompe la igualdad de condiciones para optar a ser representante de los ciudadanos. “La política no es una profesión pero se debe llevar con profesionalidad”, afirma Xuclá, un parlamentario muy activo.
Además, expone todo su rechazo a una nueva versión de la democracia censitaria de los siglos XVIII y XIX, en la que tanto para elegir como para ser elegido se debía tener riquezas, títulos honoríficos o determinados blasones. Estas épocas son rememoradas por el diputado socialista y portavoz de Defensa de su grupo, Diego López Garrido, letrado en Cortes y catedrático de Derecho Constitucional: “Quien te paga manda; y si te paga el pueblo estás a su servicio y si no es el pueblo, pues alguien te pagará, a no ser que seas rico, abriéndose la puerta a la corrupción", concluye López Garrido. “La remuneración justa y digna de los presupuestos públicos dota al diputado de independencia y le libra de ataduras”, remacha.

CiU: “La política no puede
ser el chivo expiatorio
de la crisis económica”
El coordinador general de IU, Cayo Lara, califica de predemocrática y anticonstitucional esta medida. En efecto, la Constitución establece la asignación económica para los parlamentarios, precisamente para preservar su independencia. “Dejar sin sueldo a los parlamentarios equivale a dejar sin representación a la mayoría de los ciudadanos y que los representantes de las Cortes sean los grandes lobbys”, deduce el político izquierdista.
A la Historia con mayúscula se apela con insistencia al analizar este asunto. Asi lo hace el portavoz adjunto de UPyD, Carlos Martínez Gorriarán. “Si tuviera unos mínimos conocimientos de historia, la señora Cospedal sabría que su tesis es predemocrática y supone un retroceso de siglos”. Por el contrario, tener un sueldo público “no es un privilegio para los diputados siempre que se mantenga en límites razonables”, sino que es una “conquista democrática”, sostiene Gorriarán.
Y ya se han dado pasos para que la remuneración de los parlamentarios sufra las mismas mermas que experimentan todos los empleados públicos. Los recortes son los mismos en el porcentaje más alto de la tabla y, por supuesto, tampoco tendrán paga extra de Navidad el próximo mes de diciembre.
Quienes se oponen a dar un vuelco al sistema de remuneraciones de los parlamentarios y a abrir la puerta a que trabajen en otras actividades se dirigen enfáticamente a la opinión pública para que mediten sobre las consecuencias de esa medida. El secretario general del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, Enrique Guerrero, establece esta disyuntiva con fuerte carga crítica. “Es preferible que los ciudadanos paguen a los diputados por resolver sus problemas a que paguen redes como la Gürtel por algo que beneficia a representantes corruptos de los ciudadanos”, señala este profesor titular de Ciencia Política.

Cospedal propone que los legisladores sean profesionales en activo
Una y otra vez los peligros de permitir a parlamentarios que simultaneen actividades privadas con el Parlamento brotan de los políticos. “No se puede simultanear el escaño con una actividad que puede desarrollarse en despachos de abogados quizá dirigidos por diputados que sirven a un lobby”, rechaza Guerrero.
¿Qué alcance tendrá esta medida que Cospedal propone para las Cortes de Castilla-La Mancha? Que haya hecho la propuesta la máxima dirigente del PP, después del presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy, es lo que ha hecho que el resto de los partidos le den la máxima relevancia. También se la han dado dirigentes regionales del PP, que no ocultan en privado cierto malestar porque su “jefa” marque esa tendencia.
En público predomina la tibieza o la desviación del tema. La vicepresidenta primera del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, alabó todas las medidas que puedan tomar las comunidades autónomas para ahorrar. “Cada comunidad decide qué medidas considera más oportunas”. A Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid, la medida no le sugiere nada especial: “No me parece ni bien ni mal”, y recordó que durante unos años los parlamentarios de Madrid no recibían remuneración fija. En efecto, eso fue así hasta los primeros años noventa, pero hubo un “ataque de dietitis”, como recuerda un gobernante de la época. Se entendió por ese fenómeno aquel que llevaba a los parlamentarios a apuntarse al mayor número posible de comisiones para abultar las dietas. Mejor un sueldo fijo, pensaron, ya que los pagos empezaron a desorbitarse.

8.000 millones no pueden gestionarse
en ratos libres, dice García-Page
Sí, hay incomodidad en el PP por este debate que la mayoría de los dirigentes tratan de encapsular en las Cortes de Castilla-La Mancha. Así, el portavoz parlamentario del grupo Popular, Alfonso Alonso, proclama su identificación con “la doctrina de los padres de la Constitución” que, para él, “sigue vigente”. “Los parlamentarios tienen una asignación pública para mantener su independencia y para que el acceso a la política no esté vetado por razones económicas”. Por tanto, rechaza planteamientos “demagógicos y agresivos contra la política” y se queda con “posiciones equilibradas”. Sí al sistema, pero “con ajustes”, trata de zanjar el responsable de los parlamentarios del PP.
¿Es la crisis el detonante de propuestas cuyas consecuencias no se han meditado? En parte sí, reconocen los consultados. Pero hay irritación, como expresa, en forma de ruego, el diputado de CiU, Jordi Xuclá: “La política no puede ser el chivo expiatorio de la crisis”.